Miradas

No perdamos la perspectiva, yo ya estoy harta de decirlo, es lo único importante. Doña Rosa va y viene por entre las mesas del Café. No se encante con el contoneo de su cadera mientras camina hacia nosotros para servirnos, las copas de vino tinto, que tan buen aroma aportan a nuestro olfato y que aposentan un gusto excepcional en el paladar de quienes lo prueban.

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* Este microrrelato fue publicado en un libro recopilatorio derivado del II Concurso Microrrelatos Fundación Camilo José Cela de 2011

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