Poetas

El poeta salta de verso en verso, viéndose inmerso en el compás de su poesía mientras su tiempo se detiene entre estrofa y estrofa. Mientras se acuerda de un agrio olvido. El olvido de un bello recuerdo marchitado.

Rima asonante, rompe las normas de las palabras correctas, de la consonancia general, del trámite obligatorio. La teoría de aquello que por imposición debe ser correcto porque si no, es tachado de ilegal. Esa consonancia, no cabe en el diccionario de su forma de pensar.

El poeta es libre, y defiende su libertad a capa y espada, le costó años conseguirla. Pretende compartirla y expandirla al mundo entero mediante letras sentidas, tatuadas bajo su piel. Para que nadie más, guarde sus ansias de libertad en el olvido y mantenga como un grato recuerdo con historia  y jamás sea el sello de una carta amarillenta enviada por un bello remitente, de un recuerdo marchitado.

Cartas

Vivir lejos uno del otro toda la vida nunca ha sido una traba. ¿Recuerdas nuestras largas conversaciones telefónicas? ¿Y la cantidad de veces que me pediste que te escribiera alguna carta? Quiero que sepas que guardé todas y cada una de las tuyas. Algunas tienen la tinta desgastada, de tanto desplegarlas y releerlas, una y otra vez.

Recuerdo como si fuera hoy, los enfados y las broncas que me echabas por no corresponderte. Nunca tuve tiempo para escribirlas. No supe de donde sacarlo o, algún día que lo tuve, vino la vagueza y me retuvo para hacerlo.

Pues bien, hoy te escribí una larga carta. Hoy he podido hacerlo y me duele inmensamente no haberlo hecho antes. Sabes que te quiero hasta más no poder y te pido perdón por no cumplir con un deseo tuyo, con algo que tu siempre has hecho, plasmar tus pensamientos en papel.

No te extrañes al encontrar estas letras que te envío sin sobre sellado. Encontré el tiempo que perdí. La eternidad me lo ha regalado a cambio de nada. Me recuerda mucho a tí.

¡Hola!

¡Desde luego, vaya tela! No puedo creer que me obviarás de esa manera. Nunca creí que me pudieras hacer tal cosa. La otra tarde, te vi caminar delante mío en la avenida cercana al colegio que está cerca de casa, estabas a pocos metros de mí y, el corazón empezó a dispararse y la respiración decidió acompañarle y se volvió entrecortada. Nerviosa te llamé, aunque no te paraste ni miraste atrás. Tal vez no me ha escuchado, pensé. Y volví a intentarlo, sacando la voz del lugar donde el silencio la tenía apresada y grité tu nombre con todas mis fuerzas. Seguiste camino, calle abajo, acelerando tu paso. No tengo duda que me escuchaste. Si no, ¿a qué vino este cambio de paso? La rendición para alcanzarte no existió y corrí hacia ti. Justo cuando empecé el tramo de bajada, no te vi. Desapareciste. No pude decir ni hola. Ya ves,  ni ¡hola!

Down

Empezaba a oscurecer. Te busqué por toda la empinada calle, en cada portal, en la bodega a la que siempre iba de pequeña a comprar vino y refrescos. No hubo forma de reencontrarte. ¡Maldita sea! ¡Cómo puedo haber tenido mis reflejos entumecidos y reacciones a cámara lenta a la hora de moverme! ¿O tal vez no ha sido cierto este episodio tan real?

Ya puedo anotar en mi libreta de lecciones aprendidas que otro refrán que creí inventado, es totalmente cierto: “Soñaba el ciego que veía, y soñaba lo que quería”. Esto es lo que me ocurrió. Creí ver lo que mi alma quiso ver y alcanzar.

“Amor sin celos no lo dan los cielos” y a mí, el cielo me encela, ese cielo nada predicador ni religioso. Si no en el que Avi te fue construyendo poco a poco a poco, con paciencia y tesón, y ayudado por Tete, mientras esperaban reencontrarte con ilusión. De ese cielo tengo celos, porque os tiene y yo no.

Entre la maleza

Nómadas de sentimientos errantes que se confunden entre la espesura de un jardín mal cuidado. Ajenos a las miradas de aquellos que tienen un techo donde resguardarse de la lluvia, el frío y el viento.

Hands

 

Un jardín, lleno de maleza, de arbustos de colores pálidos, apagados y agónicos por falta de sustento, por el hambre que da un sueño, incumplido en el tiempo. Por la sed y el ansia de llenar sus raíces de alegría y vida. Por la necesidad de encontrar algo a lo que llamar hogar

 

¿Dónde están?

Cuantas veces hemos escuchado eso de: “las palabras se las lleva el viento”. Muchas veces es cierto, pero otras veces se llevan palabras que no han salido de nuestra boca y que estaban en nuestra mente, preparadas para ser escritas. En un momento de distracción.. puff, una ráfaga de traicionero aire, nos roba y todo nuestro pensamiento literario se esfuma. Y, ¿donde van a parar? Si, justo ahí, llegan a aquellos algodones que a menudo se acumulan en el cielo poco a poco, formando una imagen de foto.

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Con un suspiro

Desnuda está mi mente cuando estoy contigo. Conoces tanto el mapa de mi ser que, con un suspiro adivinas con solemne certeza cómo estoy. ¡El margen de error es tan pequeño! Se borra entre el mar de acierto.

Siempre has estado cerca arropándome y cosiendo las telas que he desgastado. No sabes lo que he llegado a aprender de ti.

Vistes de tantos colores mi ser, que olvido los días grises y el frío invernal. Nunca quiero quitarme estos ropajes, me dan cariño y calor. Pero se acerca de nuevo el duro invierno y me siento destemplada. El día se oscurece sin remedio alguno y mi sonrisa se apaga por momentos.

¿Donde estás? Quiero que adivines de nuevo que río de pensamientos navega por mi cabeza y no te tengo aquí .

 

Sin darse cuenta

¿Tienes hambre? ¿De qué?

Lo sabes realmente? De ganar más dinero, de tener más amigos, de viajar más quizás? Pues resulta que ese hambre no es de fácil digestión. En ocasiones, nos sentimos en pleno momento álgido de sueños y nos llenamos la mente de sueños. Eso está bien, pero tantos a la vez quizás nos provoquen una indigestión.

Algunos domingos por la tarde, creo en mí misma, un espacio al que llamo “Mis 5 minutos de reflexión”. Es como meterme en una caja de zapatos donde solo hay espacio para mí y pienso en un sueño. Ya me indigesté años atrás varias veces y se pasa realmente mal cuando no llegas a alcanzar todas las metas que deseas. Al menos, todas a la vez. Super Mujeres con capa, solo conozco una y la vi por televisión, en una película (no pude aguantar verla más de 30 minutos).

Caixa

Mi sueño e ilusión al mismo tiempo es aprender de los demás. La capacidad de superación de las personas, sus actos que aportan a otros positividad. Cada pequeño gesto hace grandes a las personas y está hecho por una gran persona a la vez.  Discretos gestos crean la complicidad, el cariño y el amor en cualquiera de sus formas.

Las barreras las creamos nosotros mismos a menudo. Igual que sabemos levantarse, podemos hacerlas caer.

Estoy gratamente sorprendida de tener la oportunidad de aprender de los demás. De hecho, casi, casi a diario me sorprendo al ver que estoy rodeada de personas que me aportan tantas cosas, que me hayan ayudado a deshacer el nudo del pañuelo que cegaba mis ojos. Y lo mejor, que muchas veces, sin darse cuenta de ello.

 

 

La Cosecha del Arco Iris

Creo que hoy es un buen día para empezar a hacer recomendaciones de libros interesantes, muy recomendables y que al mismo tiempo que disfrutas de una buena lectura, en el momento que compras el libro, colaboras con una entidad que lucha por la igualdad, por la inclusión de personas con discapacidad intelectual y por el respeto común entre personas.

Quiero recomendaros de un libro en el que se ha implicado en cuerpo y alma, durante muchos meses,  la asociación Tots Som Santboians, hasta lograr que vea la luz, que se haya publicado. Esta entidad cuenta con 26 años de historia y lucha constantemente por mejorar la su calidad de vida y autonomía  de personas con discapacidad intelectual mediante actividades de ocio, en las que al mismo tiempo que entretiene y hace disfrutar a la persona, ésta, aprende nuevos conceptos sobre todos los campos para que lleguen a ser capaces de ser, totalmente autónomos.

La Cosecha del Arco Iris es un libro recopilatorio de diferentes historias. Una antología realizada por 17 escritores y quince ilustradores que llenan de magia la lectura de este libro. Recomiendo la lectura de este libro a grandes y pequeños. ¿Quien no tiene a Peter Pan en su interior? En cada historia se reflejan diferentes situaciones cotidianas, otras fantásticas. Todas llenas de corazón y con un mismo mensaje: abrir los ojos a todo el mundo y conocer todo aquello que otras personas son capaces de hacer.  Todas las personas tenemos distintas capacidades.

 

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Ahora que ya conoces un poco más de este libro, ponte en contacto con la asociación Tots Som Santboians  de Sant Boi de Llobregat y cómpralo. Ya tienes en este artículo el enlace directo para contactar.

Nosotros mismos marcamos nuestros límites. Si rompemos esa barrera, no pararemos de crecer.

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El día De

Esta mañana, mirando entre los libros de un estante del comedor he encontrado un libro al que tengo mucho cariño.

Se trata del libro “Microrrelatos Falleros” del año 2012. Un libro que recopila los cien mejores microrrelatos escritos para el “I Concurso de Microrrelatos Falleros” que organizaron Obra Propia y el diario Levante-EMV.

Entre este centenar de micros se encontraba uno mío. Aquí os lo dejo:

“Cada vez que lo miraba, me parecía que había cobrado vida. Daba la sensación de que sus ojos tenían un brillo especial, que me observaban. Sus manos no eran frías, sino cálidas y aterciopeladas.

Llegó el día, nervios incontrolados y sudor frío. Miles de personas pasaron por delante de él, se dibujaba en sus caras, una sonrisa de complicidad.

Finalmente, anunciaron por megafonía la noticia que hizo que volviera la calma de nuevo. Indultaron a mi niño, mi obra más querida, al Ninot que con tanto cariño creé, meses atrás. Una gran compensación para mí, tanto personal como artística”.